Navegar sin un mapa es peligroso; gestionar una empresa sin proyecciones financieras es suicida. Las proyecciones no son adivinanzas, son estimaciones fundamentadas del desempeño futuro de tu negocio.
1. Estado de Resultados Proyectado
Es la base. Debes estimar tus ventas mes a mes, restando los costos directos para obtener el margen bruto. Luego, descuenta los gastos fijos (arriendo, sueldos base, servicios) para llegar a la utilidad operativa. Sé conservador en los ingresos y realista (o pesimista) en los gastos.
2. Flujo de Caja (Cash Flow)
La utilidad contable no paga cuentas, el efectivo sí. El flujo de caja proyecta cuándo entra y sale realmente el dinero. Considera los plazos de pago de clientes (30, 60 días) y tus obligaciones con proveedores. Identificarás meses con déficit de caja antes de que ocurran.
3. Balance General Proyectado
Muestra la salud financiera futura: qué tendrás (activos) y qué deberás (pasivos). Es esencial si buscas financiamiento bancario, ya que muestra la solvencia y solidez patrimonial proyectada.
4. Análisis de Escenarios
No te quedes con una sola proyección. Crea tres escenarios: Optimista, Realista y Pesimista. ¿Qué pasa si las ventas caen un 20%? ¿Qué pasa si el costo de insumos sube un 10%? Prepararse para el escenario pesimista es la mejor póliza de seguro.
5. Monitoreo y Ajuste
Una proyección no se escribe en piedra. Mes a mes, compara lo proyectado con lo real (Ejecutado). Las desviaciones te darán información valiosa para corregir el rumbo o ajustar las proyecciones futuras.